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Y lo que nos importa aquí, por replica handbagslo tanto, no es
el reestablecimiento de la civilización sino la búsqueda de ese hijo y de esa mujer, de quienes Clayton sólo sabe
dos cosas seguras: que ella no tiene teléfono móvil, y que su hijo suele olvidar el suyo en casa la mitad de las
veces.
Es una buena idea para engancharnosReplica Louis Vuitton desde el
comienzo (y más escalofriante si cabe porque el recuerdo de olocaustos terroristas es todavía demasiado real en
nuestras cabezas), y King la desarrolla con buen pulso y extrema sencillez narrativa. Sin embargo… Durante gran
parte del relato da la sensación de que el escenario fantástico se sostiene con alfileres.
King comienza a darles vueltas a losdesigner handbags zombies,
los hace cambiar, evolucionar… Es inevitable pensar que el autor mprovisa en gran medida sobre la marcha (lo cual
puede disimularse con una buena revisión, pero nunca por completo) y que está a punto de perderse en retruécanos
sobrenaturales inconsistentes como ya le sucedió en otras novelas poco gloriosas: Insomnia, Tommyknockers, El
cazador de sue?os, Buick 8.
Tal vez por eso, porque se ha dado cuenta aReplica Watches tiempo de
que navegaba sin brújula, ha preferido reducir esta novela a su mínima expresión argumental y estilística y
presentarla como un simple divertimento gore. Pero ojalá todos los divertimentos fueran como éste. Stephen King no
sólo es un buen escritor, es un escritor valiente, y también un poco macarra, gracias a Dios. Nos daremos cuenta
cuando decida cumplir su promesa de retirarse y nadie más se atreva a hacer lo que él hace.
Y además, ?es que no estamos todos Omega replica Watches de acuerdo
en que los teléfonos móviles son un invento diabólico? ?Por fin “La factoría de ideas? ha acertado! Tras unos
cuantos lanzamientos de novelas de terror que dejaban bastante que desear nos ofrece ahora una verdadera joyita. Un
libro intenso, turbador y decididamente malsano. “La chica de al lado? es una excelente novela, carece totalmente
de elementos fantásticos o sobrenaturales, es más, está basada en hechos reales, pero sobrecoge como pocos textos
de ficción.
Nos cuenta una enfermiza historia de Swiss replica Watchesmaltratos
infantiles que atrapa al lector y obliga a seguir hasta el final con el corazón en la boca. No será una novela que
agrade a todos los paladares, en muchos momentos es descarnada y sucia, aunque el autor utiliza muy sabiamente la
elipsis y retira la vista cuando debe hacerlo, pero las almas sensibles pueden sentirse sacudidas por la intensidad
de los sucesos narrados. Hasta a mí me impresionó.